Hoy te odio a ti y al mundo. Pero mas a ti.
Te odio porque no estás.
Te odio porque no te veo.
Te odio porque no puedes.
Te odio porque no quieres.
Te odio porque no hay mas nadie que me pueda tanto como tu.
Te odio porque no sabes, pero me estás matando.
Te odio porque no sabes.
A mi me odio porque en dos meses no vas a ser nadie.
Te vas a econtrar un poco de todo, reflexiones de Mi vida, de la vida, y de mi actividad docente, de forma irreverente pues esa es mi forma de ser, seguro seguro me descubres sincero y sin tapujos
jueves, 14 de febrero de 2013
martes, 12 de febrero de 2013
Aprendiendo a escribir. Ironía publicarlo aquí.
Soy la chica de las mil y un excusas, pero para estoy no hay una. Ni una excusa, ni una manera de esconderlo.
Me di cuenta hace ya varios meses, me fue difícil aceptarlo.
Reconozco que olvidé por completo cómo escribir.
Me refiero a escribir, escribir como tal. No llevar las ideas de mi cabeza al ordenador, si no escribir de verdad; tomar un lápiz un papel, armarme de valor y empezar a dejar mis pensamientos y un poquito de mi alma en el proceso de calcar las letras en el papel.
Por eso es que hoy, mundo. Hoy me decido y aprendo a escribir de nuevo.
Tomo un lápiz y escribo, yo escribo, yo se escribir.
Escribo y me siento un poquito mas viva, mas humana. Siento.
Siento también mi pie derecho moverse rápido, siempre lo hago.
Hoy que escribo recuerdo que siempre que escribo mi pie derecho se desconecta del resto de mi cuerpo y baila. Va de un lugar a otro buscando nuevas cosas, busca en todos los rincones de todas partes algo sobre que escribir; historias, mentiras, quejas, cartas, algo.
Hoy que le permito a mis dedos volar también para escribir, para sentir. Hoy tengo la libertad de escribir, borrar, arrancar hojas. Hoy que en vez de borrar y editar con una barra espaciadora mis manos se dan el gusto de juntar dos palabras por medio de conectores y de invertir párrafos con flechas.
Me encanta decir que hoy estoy viva.
Viva porque escribo.
Me di cuenta hace ya varios meses, me fue difícil aceptarlo.
Reconozco que olvidé por completo cómo escribir.
Me refiero a escribir, escribir como tal. No llevar las ideas de mi cabeza al ordenador, si no escribir de verdad; tomar un lápiz un papel, armarme de valor y empezar a dejar mis pensamientos y un poquito de mi alma en el proceso de calcar las letras en el papel.
Por eso es que hoy, mundo. Hoy me decido y aprendo a escribir de nuevo.
Tomo un lápiz y escribo, yo escribo, yo se escribir.
Escribo y me siento un poquito mas viva, mas humana. Siento.
Siento también mi pie derecho moverse rápido, siempre lo hago.
Hoy que escribo recuerdo que siempre que escribo mi pie derecho se desconecta del resto de mi cuerpo y baila. Va de un lugar a otro buscando nuevas cosas, busca en todos los rincones de todas partes algo sobre que escribir; historias, mentiras, quejas, cartas, algo.
Hoy que le permito a mis dedos volar también para escribir, para sentir. Hoy tengo la libertad de escribir, borrar, arrancar hojas. Hoy que en vez de borrar y editar con una barra espaciadora mis manos se dan el gusto de juntar dos palabras por medio de conectores y de invertir párrafos con flechas.
Me encanta decir que hoy estoy viva.
Viva porque escribo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)