Si llegaste hasta aquí primero esto: Si conoces a un niño abusado y no dices nada, si eres mamá y cuando un niño de la calle se acerca al tuyo lo retiras, entonces tu foto en las redes sociales sirve pa pura chingada!
Ahora si, el cuentito de hoy
Había una vez un mundo hecho cagada después de una de las guerras más cruentas de la era moderna, tanto que mereció el nombre de 1a guerra mundial. En este mundo física y anímicamente madreado uno de los grupos mas vulnerados fueron los niños, los mismos que por todos lados se usaron como escudos e incluso como soldados.
En medio de todo este desmadre, Eglantyne Jebb con su organización Save the children es como el hada de la historia que junto a la Cruz Roja, se avientan tiros en contra de organismos gubernamentales y hasta con la Liga de las Naciones para aventarles en la jeta la forma en que le habían roto la madre a esa generación de mocosos. En 1924 la Liga da su manita a torcer y declara que los niños tienen derechos, obligaciones y que los adultos no podemos hacernos pendejos porque debemos de chambear para hacerlos felices.
Hacer feliz un hijo, un sobrino, un niño en general, debería ser algo toral para los adultos, pero seamos sinceros, no traen instructivo los cabrones! Por eso cuando nos toca solemos conformarnos con pensar en que actuamos desde la premisa de hacerlo lo mejor posible.
El día de ayer frente a la solitud y un trago (bueno la neta fueron varios, muchos varios pues) recordé lo difícil que es tratar de hacer lo correcto como papá, de lo cabrón que es dormirse con la duda ¿la nalgada estuvo de más o hizo falta? me recordé con gusto y nostalgia de un niño que no permitía que lo atoraran, de un niño que no le gustaban las injusticias y que siempre salía en defensa de los demás sin importar la consecuencia, un mocoso que todo el tiempo su papá le preguntaba ¿por qué chingados tienes ese síndrome del llanero solitario? Un mocoso que es mío, bueno en realidad ya no es mío de la misma manera en que yo ya no fui de mi familia cuando el llegó.
Ya no es mío por que ahora ese mocoso con síndrome del llanero solitario es de Victoria el pedacito de su carne por quien ahora es responsable de crear no sólo hoy sino toda su vida y en la medida de sus posibilidades, una gran cadena de felices días del niño. (y una niña con síndrome de llanera solitaria, nomás pa que vea lo que se siente)


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Mientame la madre, proyectate o lo que sea, pero deja algo que me retroalimente